sábado, 10 de noviembre de 2012

Niebla

Yo dejé de existir.
Yo soy niebla en la mentira.

Así se destruía la última página
de nuestras vidas.

Todos hemos nacido vencidos
somos la derrota del pasado,
el cuartel de las grandes esperanzas
que se tiñe de invierno sin conquista.

Nos hemos perdido lejos
de la realidad,
nos peleamos por un desierto
sin salida.

Las noches nos desinforman
del lugar donde perdimos
la dignidad disfrazada de futuro.

Sufrimos el roce doloroso
de la historia,
como el desahucio de un beso
que hemos pagado
sin ninguna palabra.

De momento se desorientan
los pecados salvadores,
se mueven por el horizonte,
son el velo negro de nuestras dudas.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Especial


Era un olor tan ajeno e intenso
como un resplandor deshojando una duda,
pero no era especial.

En la calle todas las puertas
respondían al mismo sonido,
un paso breve y suave,
como el veneno de un escorpión,
se colaba por la necesidad
de volver a vernos.

Tumbado en la cama
reflexiono sobre la última noche
y la ilegalidad de cualquier movimiento
que pudiera darle sentido a tu pelo,
ese mar de la ignorancia infinita.

Todavía me pregunto cómo entraste
por la fría y sucia gruta de mis besos,
cómo pasaste el bosque oscuro
de los versos que se colaban por mis labios.

Pero ya no hace falta suponer,
el veneno me ha comido por dentro,
ya no importa cómo entraste,
ni si tus colmillos que se turbaban salvadores
me arrastraron hasta aquí,
este lugar donde le encuentro significado
a un olor que antes no era especial.

domingo, 9 de septiembre de 2012

ALIMENTO


 

Ninguna palabra es ya como solía.

CABALLERO BONALD



Ya es la segunda persona en este año
que veo hundirse en el cáncer.
Quienes la quisieron
están llorando al otro lado de esta habitación.
¿Qué decir en estos casos?
Parece que no nos queda otra
que tragarnos las ganas de lo imposible
y no decir
nada.

Esa amarga sensación en el paladar
que tantas veces me hizo renunciar
a un beso
a una verdad
a una oportunidad para derrumbar mis castillos de arena
y volverlos a levantar.

Tragarse las ganas de lo imposible
podría ser la única razón por la que fracasamos
lo único que hizo
que fuese imposible
una palabra de despedida.

Tragarse las ganas de lo imposible
cuando la lógica
es el más brutal de los convencionalismos,
la lógica nos hizo creer
que el capitalismo no se retro-alimentaría
de nuestros propios órganos
que la verdad estaba a la vuelta de la esquina
y eso, desde 1789,
que podíamos alimentarnos de palabras
que no escupiríamos nunca
en un cementerio como este
que tú y yo
no podríamos amarnos.

Tragarse las ganas de lo imposible
porque es nuestro único alimento
seguir mascando lo que no haremos
lo que no diremos
los órganos que no estamos dispuestos
a vomitar
por miedo
al fracaso.

Tragarse las ganas de lo imposible
y vestir esta bestia de prudencia y de cordura
cuando apenas sí hace falta
una mísera palabra que decir
un solo descanso de calcular probabilidades
de decir que lo imposible no es imposible
una sola palabra no atravesada
por las agujas del reloj,
para sonreír.

Tragarse hasta el último nudo de resistencia
hasta el último impulso
de estrellar una botella en la pared
como siempre nos habían enseñado.
Y ahora que ya no creo en dios
lo difícil no es adornar a la muerte
de un sentido
sino saber
qué coño hacemos los que aún
seguimos aquí
tragándonos las ganas
de lo imposible
un
día
más.

Castell de Ferro, 30 de agosto de 2012.

martes, 28 de agosto de 2012

Rojo este Cielo


Extraño tanto mar, raro este cielo

                                                                                                                         Javier Egea


Se abrió ante nosotros un nuevo mar,
triste y plateado con un roce de cariño,
que violentamente despedazó
cualquier esperanza que nos aislara
de esa calle tan amarga, hoy soledad.

Nos fijamos como en la pasada despedida
que se tejía raro este cielo,
asesino despiadado que ha teñido
nuestros años con una nota imborrable.

Ahora transcurren los días sin más
se sientan a mi lado pero no me entienden,
no saben lo que es la lejanía, y
no se creen mis historias,
les dije que siempre hubo una sonrisa tuya
conmigo hasta en las últimas diferencias.

Es en este momento,
cuando recuerdo esa isla, tuya y mía,
desconocida para todos,
donde el mar era nuestro aliado
y caminábamos por la fina sinceridad
de la arena,
aprecio hasta el último abrazo.

No hay que olvidar que la distancia
es una palabra innecesaria,
cuando podemos huir a otro mar,
extraño tanto mar, raro este cielo.




lunes, 30 de julio de 2012

Olvidados naranjos

Han venido los olvidados naranjos,
desarraigados de su patria querida,
a cobrarme los minutos ausentes
de su olor con el canto cercano del mar.

Y parezco un extraño que duerme
más allá de las fronteras nocturnas,
acordándome del último paseo
por la herida luna helada
que recorría esta desilusión
que está cansada ya de despedidas.

Pero no hay camino sin olvido.

Poco a poco la tarde va desnudando
las conchas que deshojaron su color
para recordar su melena en el viento
y romper la distancia abstracta
que inunda nuestros ojos enfermizos.

Huyamos del asesino diario,
busquemos el camino improbable
del reencuentro,
que afloren nuestros deseos
para conocer la tristeza del destino.


Ondeantes Banderas

                                         Para vosotros
Recuerdo mis ojos temerosos
deslizarse en despedida
sobre el pájaro de acero.

Era un peligroso juego de amistad
cuando comenzamos
a destrozar el tiempo
mediante unos simples nombres.

La historia decidió amanecer temprano,
tocando puerta a puerta
y ahora amistad a amistad,
llama para despedirse.

No ha sido un simple caminar
todas estas mañanas,
turbias y rezagadas,
eran historias que jugaban
en las esquinas y
que a veces cruzaban juntas
por los semáforos.

Y ahora que ha pasado el tiempo,
nos amenaza el delicado sabor
salino que contienen las llaves
que cerraran nuestros cuartos
y esta historia,
un río que se ahoga
con los kilómetros y los días.

Aunque hemos hecho nuestras
muchas miradas,
alguna sonrisa obligada y
ciertos besos con un límite inseguro,
también podemos decir
que Dublín es nuestra,
más allá de cualquier ondeante
bandera.


domingo, 15 de julio de 2012

Ni Siquiera


Hoy ni siquiera necesito que aparezcan
las alfombras y los espejos
pero Ángeles Mora sigue
escribiéndome los poemas en la lluvia.

Robándome un segundo antes
una generación antes
un espasmo de rebeldía antes
de que piense cada palabra
como una maleta
o como un beso en el portal.

Puede llegar a ser desesperante
cuando las manos agrietadas coinciden
cuando los nombres de un amor son los mismos
cuando hasta esquivar sus palabras
es otra forma de repetir los pasos de una madre.

Ni siquiera necesito abrir las páginas
releerlas
o estar
en las veces que no estuve
sólo me hace falta
salir a tender la prudencia
abriendo el portal
recogiendo el beso empolvado
y la maleta tibia
y huir de casa
sin mirar atrás.